¿PARA QUÉ SIRVE LA VITAMINA D?
15 de septiembre de 2022
¿Qué es la vitamina D?
La vitamina D es una vitamina liposoluble que forma parte de una familia de compuestos que incluye las vitaminas D-1, D-2 y D-3. El cuerpo produce vitamina D de forma natural cuando se expone directamente a la luz solar, y esta tiene varias funciones importantes; la más fundamental es que regula la absorción de calcio y fósforo, y favorece el funcionamiento normal del sistema inmunitario. Obtener una cantidad suficiente de vitamina D es importante para el crecimiento y el desarrollo normales de los huesos y los dientes, así como para mejorar la resistencia frente a ciertas enfermedades. La vitamina D también aumenta la producción de una enzima en los pulmones llamada ACE2, que protege contra la lesión pulmonar aguda y ha demostrado potenciar el desarrollo de los macrófagos, glóbulos blancos que ayudan a destruir patógenos y virus.
Hace más de 100 años que sabemos lo importante que es la vitamina D para nuestro organismo. En 1903, el médico y científico danés-feroés Niels Finsen recibió el Premio Nobel de Medicina en reconocimiento a su trabajo en el campo de la fotodermatología, en el que descubrió que ciertas longitudes de onda de la luz pueden tener efectos médicos beneficiosos. Su trabajo pionero demostró que la luz podía tratar con éxito la tuberculosis cutánea (lupus vulgar), una enfermedad desfigurante muy común en aquella época. La variedad de enfermedades cutáneas tratadas con fototerapia aumentó en los años siguientes, hasta el punto de que una revisión realizada en 1932 por la Asociación Médica Americana sobre el uso de la terapia UV en dermatología enumeraba 34 afecciones cutáneas para las que la radiación UV podía resultar útil.
¿Cómo se produce la vitamina D?
La vitamina D se puede obtener de diversas formas, entre ellas a través de los alimentos que se consumen y de los suplementos nutricionales. Sin embargo, la principal fuente natural de vitamina D es la síntesis de colecalciferol, una hormona esteroide que se produce en la piel al exponerse a la luz solar o a la luz ultravioleta. Cuando los rayos solares penetran en nuestra piel (concretamente la radiación UVB), el colecalciferol se transforma en el hígado en calcifediol (25-hidroxicolecalciferol) y, posteriormente, los riñones lo procesan para convertirlo en calcitriol (1,25-dihidroxicolecalciferol): esta es la forma biológicamente activa de la vitamina D. El calcitriol está presente en la sangre en forma de hormona y circula para favorecer el crecimiento saludable de nuestros huesos. También tiene efectos positivos sobre el crecimiento celular y las funciones inmunológicas y neurológicas, así como efectos antiinflamatorios.
¿Cuáles son los síntomas de la deficiencia de vitamina D?
Una carencia grave de vitamina D puede provocar raquitismo, que, aunque es muy poco frecuente, se manifiesta en los niños mediante patrones de crecimiento anómalos, debilidad muscular, dolor óseo y deformidades articulares. Sin embargo, los niños con una carencia leve también pueden presentar debilidad muscular o dolor muscular.
La capacidad de la piel para producir vitamina D disminuye con la edad, y las personas que no pueden salir de casa o que rara vez salen al aire libre también son propensas a sufrir deficiencias debido a la falta de exposición al sol. Además, en los países de clima templado, la deficiencia de vitamina D es especialmente frecuente debido a la reducción de la síntesis cutánea durante el largo invierno. Sin embargo, los síntomas no son tan evidentes en los adultos y pueden abarcar desde fatiga, dolor óseo y debilidad muscular hasta cambios de humor, como la depresión. Su médico puede detectar una deficiencia mediante un análisis de sangre y, si los niveles son inferiores a lo normal, se recomendará un suplemento vitamínico. A menudo también se recomienda la ingesta preventiva de vitamina D en forma de suplementos para niños y personas mayores.
¿Cómo puedo prevenir la deficiencia de vitamina D?
Puedes introducir algunos cambios en tu dieta para aumentar tus niveles de vitamina D. Hay algunos alimentos que contienen esta vitamina, como los aceites de hígado de pescado, las especies de pescado graso —como el salmón, la caballa, el atún y las sardinas— y también la yema de huevo cocida, el hígado de ternera y los alimentos enriquecidos, entre los que se incluyen algunos cereales para el desayuno, el zumo de naranja, la leche, las bebidas de soja y la margarina. Sin embargo, los alimentos por sí solos no suelen cubrir los niveles diarios recomendados de vitamina D (400 unidades internacionales (UI) para niños de hasta 12 meses, 600 UI para personas de 1 a 70 años y 800 UI para mayores de 70 años), por lo que la exposición a la luz solar es imprescindible. Entre 10 y 15 minutos de exposición al sol dos o tres veces por semana en la cara, los brazos, las piernas o la espalda pueden ser suficientes para absorber una cantidad adecuada, aunque es posible que necesite más exposición al sol (especialmente a principios de primavera y a finales de otoño) si es mayor, tiene la piel más oscura o vive en climas del norte.
¿El protector solar reduce la producción de vitamina D?
Hay pocos datos que demuestren que el uso de protector solar reduzca la producción de vitamina D: en unestudio reciente publicado en el *British Journal of Dermatology*, los investigadores observaron un aumento de los niveles de vitamina D en los participantes durante una semana de cielo despejado y con un índice UV muy alto, incluso cuando se utilizaban protectores solares de forma adecuada y se evitaban las quemaduras solares. En conclusión, la preocupación por la producción de vitamina D no debería influir negativamente en las recomendaciones de los médicos para la prevención del cáncer de piel.