¿QUÉ ES LA CÓRNEOTERAPIA?
6 de noviembre de 2020
La corneobiología se refiere a los estudios experimentales centrados en la anatomía y la biología del estrato córneo, la capa más superficial de la piel. El dermatólogo estadounidense Dr. Albert Kligman y su equipo acuñaron el término cuando descubrieron que el estrato córneo y la barrera lipídica que lo mantiene intacto tienen la capacidad de enviar señales a la epidermis subyacente, influyendo en sus procesos regenerativos en las capas más profundas de la piel, desempeñando así un papel significativo en la salud cutánea. Este conocimiento, junto con las intervenciones adecuadas y los tratamientos tópicos, constituye un conjunto de terapias que el Dr. Kligman denominó «corneoterapia».
Los principales hallazgos de la corneoterapia han demostrado que una barrera cutánea que funcione de manera óptima puede proteger la piel e impedir que las sustancias nocivas la penetren, previniendo o reduciendo así la inflamación que puede dar lugar a diversas enfermedades y disfunciones cutáneas, además de contribuir a la prevención de problemas de la piel como el envejecimiento prematuro, la hiperpigmentación y el acné. La barrera cutánea es la estructura de nuestra capa más externa de la piel que la protege del mundo exterior. Está compuesta por lípidos como el escualeno, el colesterol y el agua (sudor), células cutáneas córneas y, además, el manto ácido y el microbioma, que juntos ayudan a la piel a retener el agua de forma eficaz, mantener la hidratación y evitar que los patógenos y otras impurezas penetren en la piel. Nuestra barrera cutánea se debilita con la edad, pero también puede verse comprometida por factores externos como el estrés, la exposición a los rayos UV, el frío, la luz azul de los dispositivos y la contaminación. La exfoliación excesiva, los ingredientes agresivos de los productos para el cuidado de la piel y los tratamientos agresivos también pueden afectar a su función.
La capa superficial de la piel tiene muchas funciones:
- Permeabilidad: medida de la capacidad de un material para dejar pasar fluidos
- Antimicrobiano: propiedad de eliminar microorganismos o impedir su crecimiento
- Antioxidante: capacidad para frenar la producción de radicales libres, que dañan las células de los organismos
- Integridad o cohesión: capacidad de atracción intermolecular entre moléculas similares
- Mecánica/reología: ciencia que estudia la deformación y el flujo en un material
- Química/exclusión de antígenos: barrera contra, por ejemplo, virus
- Psicosensorial: el tacto influye en la salud psicológica y emocional
- Hidratación: aporte y retención de una cantidad adecuada de agua en los tejidos biológicos
- Protección contra la radiación electromagnética
- Inicio de la inflamación: activación de las citocinas (proteínas importantes en la señalización celular)
Una barrera cutánea sana: contiene la cantidad adecuada de lípidos, ácidos grasos y aminoácidos, retiene el agua de forma eficaz y mantiene un buen equilibrio de hidratación. La piel lucirá radiante, tersa, fresca y saludable.
Una barrera cutánea dañada ya no es capaz de retener la humedad tan bien ni de protegerse y mantenerse, lo que la hace vulnerable a los problemas. La piel puede presentar enrojecimiento, descamación, tirantez, picor, textura áspera, líneas de expresión, brotes, erupciones e irritaciones graves, como la psoriasis y el eccema.
Un principio fundamental de la corneoterapia es que la epidermis debe permanecer intacta en todo momento, y que la piel no puede mejorarse ni corregirse hasta que el estrato córneo alcance un equilibrio total. Puedes mantener una barrera cutánea sana tratando tu piel con cuidado; utiliza ácido hialurónico de alta concentración, que no solo repone las reservas de hidratación de la piel, sino que, según han demostrado estudios clínicos, también repara la función de la barrera cutánea. Evita la exfoliación física, los ingredientes agresivos como fragancias, aceites minerales, conservantes y colorantes, así como tratamientos como los ácidos cutáneos y el láser, y presta atención también a tu dieta, al estrés y a tus hábitos de sueño: la piel es tu órgano más grande y hay que cuidarla tanto por dentro como por fuera.